Adicción al Juego de Azar Online
Hay un número elevado de personas que son capaces de hipotecar sus vidas en el resultado de un suceso aleatorio, desatendiendo la posibilidad de perder el dinero propio y ajeno, el trabajo, la familia y los amigos, en una actividad en la que se ha comprobado que siempre se acaba perdiendo.
Desde que en el año 1977 fue
legalizado el juego en España, han ido apareciendo en el mercado numerosas
modalidades de juegos de azar y apuestas: máquinas recreativas, bingos,
casinos, quinielas, bonolotos, cupones… y, más recientemente, las apuestas por
Internet, tanto de azar como deportivas. Todo esto ha conllevado el crecimiento
del gasto en juego y el incremento paulatino de problemas derivados de esta
actividad.
Se define al jugador patológico como un
individuo que se caracteriza por “la incapacidad crónica y progresiva de dejar de realizar la conducta de juego, de participar en juegos de azar o apuestas, y esta actividad pone en
riesgo los objetivos familiares, personales y vocacionales”.
El
término “apuestas online” se refiere a todas las formas de juegos de
azar que implican la apuesta de dinero en algún tipo de suceso fortuito y que
se hace a través de Internet, ya sea desde el ordenador, el teléfono móvil o
cualquier otro dispositivo con acceso a la Red.
El cambio de la modalidad de juego ha traído consigo, también, una modificación en el perfil del jugador patológico de los últimos años. Hace un tiempo, predominaba el perfil de un hombre de entre 30-40 años, cuyo objetivo era ganar dinero o recuperar lo perdido. Sin embargo, actualmente, se trata de jóvenes de 15 a 35 años, muchos de ellos estudiantes o titulados universitarios, que juegan cada vez más horas, dejando de lado su realidad cotidiana, sus estudios, familia y amigos. En cuanto a las mujeres, se comprueba que la edad de inicio en el juego es más tardía, entre los 35 y 40 años, pero su progresión hacia lo que se considera una conducta patológica es mucho más rápida que en el caso de los hombres.
- Aumenta el gasto de dinero de forma no justificada.
- Se pide dinero a amigos y familiares para solucionar deudas.
- Se intenta esconder y evitar cualquier tipo de control económico.
- Aumentan las mentiras y engaños para enmascarar el tiempo que se pasa jugando.
- Pérdida o alejamiento de amigos y actividades sociales. El jugador se aísla para ocultar la conducta de juego.
- Pueden aparecer síntomas de ansiedad, nerviosismo, insomnio, dolor de cabeza, irritabilidad, cambios de humor...
- La relación familiar se va deteriorando.
- Puede aumentar el consumo de alcohol y otros tóxicos.